¿De dónde surge la idea?
Isabel Álvarez con alumnos en Nicaragua

La idea de este proyecto surge tras un viaje a Nicaragua en el verano de 2004, que hicimos casi por casualidad. Un maestro excedente de Lebrija amigo de Isabel, Claro Jesús Díaz, ya entonces sacerdote de misiones en Nicaragua, se reencontró con mi madre y le ofreció la posibilidad de colaborar en verano en un proyecto de formación de maestros en áreas rurales. Yo tuve la suerte de poder acompañarla en aquella experiencia.

En aquel mes tomamos contacto con otra realidad humana y educativa bien distinta a la que estábamos acostumbradas. Mientras recorríamos diferentes rincones del país para realizar los cursos, pudimos comprobar que las condiciones de vida y, sobre todo, la oferta educativa en las comunidades rurales del país eran muy deficientes.

Managua, León, Masaya, Nueva Guinea, El Rama, Bluefields y todas las comunidades de los ríos de Bluefields (como San Pancho), etc., son algunos de los sitios que visitamos, de oeste a este del país, y cuyos protagonistas (maestros, niños, padres y madres, religiosos, voluntarios,…) fueron el germen de un proyecto. Un proyecto que ya empezó entonces, gracias a la flexibilidad y buena voluntad del Hermano de la Salle Manuel Estrada y del padre Claro Jesús Díaz, pero al que ahora queremos dar un nuevo impulso y una nueva dimensión.

Isabel Álvarez en Nicaragua

La vuelta de Nicaragua estuvo cargada de ilusión, pero también de trabajo. Mi madre preparó dossiers y presentaciones para intentar hacer partícipes a los centros de Sevilla de aquella realidad y comprometerlos en lo posible. La respuesta a esa propuesta de recaudar fondos para la construcción y mantenimiento de escuelas así como establecer un vínculo humano y educativo con éstas, fue magnífica, tanto de pueblos, colegios e institutos como por parte de particulares y de REDES (Renovar la Educación y Defender la enseñanza), asociación civil cuya actividad queda bien condensada en su mismo nombre.

Con el apoyo de todos pudieron construirse 11 escuelas: Triana, Mairena del Alcor, Fuentes de Andalucía, Aníbal González, Antonio Mairena, Escuela Santa Teresa, Escuela San Mateo, Escuela San Martin, Escuela Nueva Esperanza, y dos centros que llevan el mismo nombre: Escuela Isabel Álvarez. Y es que cuando Isabel murió, en octubre del año 2006, REDES (haz clic aquí para visitar su web) decidió ponerle su nombre a la escuela que habían reconstruido en Waslala con fondos recaudados entre sus socios. Por su parte, en Fuentes de Andalucía, pueblo de la provincia de Sevilla en el cual este proyecto ha tenido una relevancia especial, también decidieron que una de las muchas escuelas que construyeron, llevara su nombre. Esta vez, en El Ayote.

Pero este proyecto no podía quedarse en la reconstrucción de unas cuantas escuelas. Menos aún después de saber todos los planes que Isabel tenía para ellas. Menos aún con la de cosas que podíamos hacer para mejorar un poquito la situación de aquellos niños aprovechando el impulso de Isabel y de toda la gente que se había ilusionado con el proyecto. Así que decidimos organizarnos creando una asociación que canalizara toda la ayuda, la Asociación Isabel Álvarez. Sin embargo, cuando las cosas comenzaban a funcionar, un cambio en las prioridades de los nuevos responsables en Nicaragua, que impedían casi por completo toda colaboración que no fuese económica, nos obligó a cambiar de perspectiva, no sin lamentar muchísimo dejar, al menos por el momento, aquellas tierras y a aquellas gentes a las que habíamos cogido ya tanto cariño.

Isabel Álvarez con su hija Laura

En este momento de desorientación y, por qué no decirlo, cierta desilusión, nos hablaron del padre Patricio, un sacerdote que lleva viviendo en Honduras desde 1993 y es fundador de ACOES, una ONG que trabaja fundamentalmente en Tegucigalpa en temas de educación. Cuando le escribimos contándole nuestro proyecto y nuestras ganas de hacer algo en las zonas rurales, en seguida nos ofreció su mano, su interés y su flexibilidad. ¡Y ahí empezó todo a funcionar de nuevo!

Ya teníamos todo lo que hacía falta para comenzar a trabajar: éramos una asociación constituida legalmente con todos los trámites resueltos (CIF, registro en el ministerio de Interior, cuenta bancaria, etc.), teníamos proyectos, ideas, ganas de colaborar y una actitud muy activa para comprometer a tantos como se dejaran; teníamos gente, posibilidades de crecer, muchas ganas, y ahora, por fin, un interlocutor que nos permite desarrollar todas estas ideas. ¡ADELANTE!

Tu ayuda

Y así es como hemos llegado hasta hoy, día en que inauguramos la web y en el que seguimos trabajando con la misma ilusión que al principio para conseguir, poco a poco, no sólo que los niños de Honduras tengan un futuro mejor que el de sus padres, sino también para llegar de alguna manera al corazón de tanta gente que necesita un pequeño impulso, que le recuerden que, si todos pusiéramos nuestra pieza, el puzle que forma un mundo más justo, más humano…estaría completo. Pero cada uno tiene una pieza y nosotros no podemos ponerla por ti…. ¡ÁNIMATE Y PON LA TUYA!

Laura García Álvarez